Los términos software y aplicación son de los más utilizados en
la informática contemporánea, pero no siempre sabemos distinguir entre
uno y otro.
Las definiciones existentes del término software son prácticamente innumerables. Esta es una palabra de origen inglés que no tiene traducción directa al español, razón por la cual ha sido asimilada por nuestra lengua. Su significado más genérico se refiere al soporte lógico de una computadora, es decir, el conjunto de operaciones prediseñadas que ponen a funcionar la parte dura (hardware) de la tecnología.
Ahora bien, el componente esencial de esta parte blanda de las computadoras (software) lo constituyen los programas que ejecutan determinadas acciones. Y un conjunto de programas constituye a su vez, todo un sistema operativo.
Una aplicación también es un programa informático, es decir; forma parte de lo que comúnmente llamamos software. Pero en el caso de las aplicaciones, son programas concebidos con la finalidad de ayudar al usuario de la computadora a realizar una tarea específica.
Por ejemplo, OpenOffice y Microsoft Word son aplicaciones que nos permiten la escritura de documentos en una computadora; así como Firefox, IE y Opera, nos permiten la navegación HTTP.
En un inicio, el término aplicaciones se utilizó para identificar un producto que sería agregado a dispositivos y teléfonos móviles, en contraposición a los sistemas operativos y programas de computadoras. Sin embargo, en la actualidad existen sistemas operativos que reconocen como aplicaciones a cualquier programa.
Para algunos especialistas, hablar de softwares, en plural, no es más que una forma de confundir los contornos. La causa fundamental de la distinción entre softwares y aplicaciones estaría directamente relacionada con la intención de diferenciar entre dos productos; o sea, sería una diferencia meramente comercial.
No obstante, vale señalar que el término software encierra un significado más abarcador que el de aplicaciones porque se refiere a cualquier programa con una finalidad específica, sin que necesariamente tenga que ser operado por un usuario.
De lo antes señalado se desprende la característica fundamental de las aplicaciones como un programa informático: que se produce para facilitarle al usuario la interacción con la tecnología, por tanto dependen de las órdenes de los usuarios para su funcionamiento.
Como hemos visto hasta aquí, software y aplicación son términos tan emparentados que se refieren a un saber semejante, con la salvedad de que las aplicaciones constituyen soluciones tecnológicas diseñadas directamente para nosotros que vivimos en interacción constante con la tecnología.
Las definiciones existentes del término software son prácticamente innumerables. Esta es una palabra de origen inglés que no tiene traducción directa al español, razón por la cual ha sido asimilada por nuestra lengua. Su significado más genérico se refiere al soporte lógico de una computadora, es decir, el conjunto de operaciones prediseñadas que ponen a funcionar la parte dura (hardware) de la tecnología.
Ahora bien, el componente esencial de esta parte blanda de las computadoras (software) lo constituyen los programas que ejecutan determinadas acciones. Y un conjunto de programas constituye a su vez, todo un sistema operativo.
Una aplicación también es un programa informático, es decir; forma parte de lo que comúnmente llamamos software. Pero en el caso de las aplicaciones, son programas concebidos con la finalidad de ayudar al usuario de la computadora a realizar una tarea específica.
Por ejemplo, OpenOffice y Microsoft Word son aplicaciones que nos permiten la escritura de documentos en una computadora; así como Firefox, IE y Opera, nos permiten la navegación HTTP.
En un inicio, el término aplicaciones se utilizó para identificar un producto que sería agregado a dispositivos y teléfonos móviles, en contraposición a los sistemas operativos y programas de computadoras. Sin embargo, en la actualidad existen sistemas operativos que reconocen como aplicaciones a cualquier programa.
Para algunos especialistas, hablar de softwares, en plural, no es más que una forma de confundir los contornos. La causa fundamental de la distinción entre softwares y aplicaciones estaría directamente relacionada con la intención de diferenciar entre dos productos; o sea, sería una diferencia meramente comercial.
No obstante, vale señalar que el término software encierra un significado más abarcador que el de aplicaciones porque se refiere a cualquier programa con una finalidad específica, sin que necesariamente tenga que ser operado por un usuario.
De lo antes señalado se desprende la característica fundamental de las aplicaciones como un programa informático: que se produce para facilitarle al usuario la interacción con la tecnología, por tanto dependen de las órdenes de los usuarios para su funcionamiento.
Como hemos visto hasta aquí, software y aplicación son términos tan emparentados que se refieren a un saber semejante, con la salvedad de que las aplicaciones constituyen soluciones tecnológicas diseñadas directamente para nosotros que vivimos en interacción constante con la tecnología.
Aquí les mostramos un cuadro comparativo entre softwares y aplicaciones



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ResponderBorrarFRatima P: corto y bien explicado y entendible y bien estructutaro el cuadro
ResponderBorrarBuena información, sin embargo no es tan digerible ya que es algo pesada, a pesar de estar bien adaptada. Podrían elegir imágenes más llamativas que mantengan al usuario dentro de la información sin saturarlo o aburrirlo, Aún así buen trabajo (Emilio)
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